Volar en una dirección concreta es algo más sencillo que conservar constantes altitud y velocidad. nuestra tarea principal en este caso es poner al avión en la dirección deseada y mantenerlo con las alas niveladas respecto al horizonte. Cualquier grado de alabeo provocará que entremos en en una trayectoria curvilínea.
Para mantener la dirección de vuelo (rumbo constante), elegiremos como referencia dos o más puntos directamente en nuestra línea de visión y mantendremos el morro alineado con esos puntos.
Normalmente, nuestra intención será cubrir un tramo de ruta de la forma más eficiente posible, y para eso intentaremos seguir una línea recta que es la distancia más corta entre dos puntos.
Pero en el aire basta un ligero viento de través para que el avión se desvíe del punto de destino (deriva), o un pequeño alabeo para que el avión no vuele rectilíneo. Podemos controlar el alabeo pero no el viento de costado, así que para no desviarnos del punto de destino tenemos dos opciones:
corregir la deriva seleccionando un rumbo mayor o menor según la fuerza del viento;
poner el rumbo deseado, elegir un punto en el horizonte frente a el y mantener el morro enfilado a ese punto, chequeando con el indicador de dirección ocasionalmente para comprobar que vuela en la dirección adecuada